martes, 23 de septiembre de 2008

Migue, el irremplazable


                                                     Para Alicia y Catalina

Con Miguel compartí mucha vida. Fue profesor mío en la facultad de filosofía y letras de la UPB, en Medellín. Hace muchos años, obvio. Después estuvimos juntos en El Colombiano, en dos tareas diferentes. Yo era el redactor cultural y él era el coordinador del suplemento dominical, hoy Generación, por encargo de Juan Zuleta Ferrer.
Después fue profesor en Eafit. Dos veces. Porque lo echaron después de una huelga de profesores contra medidas dictatoriales de un rector que pensaba más en la represión que en la academia. Lo tuvieron qué reintegrar -como a muchos otros- y poco tiempo después lo volvieron a despedir, como a los demás. El señor Sanín se saldría una vez más con la suya.
Trabajó como director de Extensión Cultural del Departamento de Antioquia. Su más clara y consistente tarea fue darle nueva vida a la Colección de Autores Antioqueños, de la que logró imprimir alrededor de 100 títulos, muchos de ellos dedicados al rescate de valores embolatados y perdidos en archivos y olvidos.
Después llegó a la Biblioteca Piloto, donde fue el fundador y motor y entusiasta de la Sala Antioquia, espacio dedicado a la cultura regional en todas sus vertientes y convertido en invaluable material para lectores e investigadores. En la BPP llegó a ser el subdirector y mano derecha de Gloria Inés Palomino, directora desde los 80.
Pero Miguel ante todo fue un buscador afanoso y persistente de los valores de su entorno, un amante, investigador y difusor de las literaturas y de las demás artes, todo ello centrado primordialmente en Antioquia. Porque ese era su mundo, su foco, su pasión. Y esa especialización le dio profundidad y detalle a su conocimiento.
Escribió muchos artículos en periódicos y revistas. Recogerlos en uno o varios tomos será un reto de La Piloto, supongo. Miguel era un escritor serio, detallista, documentado, de esos que ponen su nervio y estilo al servicio de sus ideales. No le importaban los reconocimientos sino el acercamiento de los públicos a sus raíces, a sus ancestros, a los valores que forman y definen la identidad regional.
Pero no se quedaba ahí Miguel. Era el mejor anfitrión, el más atento orientador, el más galante a la manera antigua, si se quiere. Por eso todo el mundo quedaba encantado con Migue -como le decíamos muchos y muchas-.  Ya lo expresó mejor Pascual Gaviria en su columna de El Colombiano: descuidó quizás sus propios intereses como investigador y escritor sobre la cultura, en favor de los intereses y necesidades de los demás.
Pero ni aún así me acerco con justicia y precisión a Miguel. Porque tuve la suerte enorme de ser uno de sus amigos cercanos, desde la universidad y por siempre. Y ese fue un privilegio. De los mejores que me ha brindado la vida. En serio. Lo digo con sinceridad. Y aunque yo viviera en Bogotá por años y él en Medellín, al lado de su Alicia y su Catalina.
Miguel Escobar Calle murió el 13 de septiembre en la noche, en la clínica León XIII de Medellín, después de un coma por una embolia cerebral que lo mantuvo inconciente desde el 2 de ese mes. No me sorprende que Migue se haya ido en silencio, en ejercicio de su permanente bajo perfil. Y de alguna manera me consuela que no haya sufrido los rigores y dolores y depresiones de una enfermedad larga.
Miguel se fue antes de tiempo -si se puede decir así-, antes de lo justo -si se puede decir así. Y todos los que fuimos sus amigos del alma hemos quedado a la deriva, adoloridos, suspendidos, aletargados, atentos a sus rastros: los múltiples aportes que ha dejado y los recuerdos de su enorme calor y queridura.
Nadie nos remplazará a Migue.
  

Notícula - Adios a las tareas


Un debate que lleva varios años en Gran Bretaña, y dentro del cual las instituciones educativas van tomando posición, empieza a materializarse: Varios colegios prestigiosos han acabado con las pesadas tareas en casa en vista de que deprimen a los estudiantes y generan efectos perjudiciales.
Una de tales instituciones, el Tiffin Kingston-upon-Thames, ha decidido que sus estudiantes se dediquen en casa a ver televisión educativa, a hacer deportes, escuchar música o a alguna otra actividad extra curricular, para lo cual los orienta y motiva.
Gary James, vicerrector, dijo que "las tareas se acabaron". Teníamos jóvenes que debían dedicar entre tres o cuatro horas diarias al trabajo escolar en casa, en perjuicio de los deportes, las prácticas musicales o el simple hecho de pasarla bien. Las cosas no están bien cuando un joven debe privarse de ver un documental de temas ambientales en la televisión por estar ocupado en una tarea escolar. No volveremos a poner tareas".
  

jueves, 18 de septiembre de 2008

Londres...un año ya

Londres, a un año, es la misma y otra. No le pongo misterios. Lo que pasa es que la ciudad, la experiencia cotidiana en ella, es semejante en muchas cosas a la de los primeros días, hace un año ya, y en otras resulta hoy completamente distinta.

El deslumbramiento de las semanas iniciales era tremendo. Y permanente. Cada edificio, cada calle, cada parque resultaban una revelación, en la medida en que la ciudad es diferente, enorme, vieja y bien tenida, ordenada y hermosa.

El ansia y la necesidad de conocer, de ver, de retener los detalles, y de orientarse, hacían intensos esos días. Salir era una excursión hacia lo desconocido. Queríamos viajar solo en bus para sentarnos en la primera fila del segundo piso y tener al frente ese mapa inacabable de avenidas curvas, de casas a la vez semejantes e individualizadas, de construcciones antiguas y majestuosas, de calles bien señalizadas, de tráfico con el mínimo caos posible, comparado con el de nosotros.

La ciudad desde los buses

Tomábamos muchas fotos desde los buses, pues entre otras esa altura permite mirar la ciudad desde otro ángulo, casi con otra óptica. Tanto es así que cuando uno camina por calles ya transitadas, a veces no las reconoce. Todo parece diferente.

Fuimos conociendo y familiarizándonos con la ciudad desde las ventanillas de los buses. Aunque el centro, el gran centro, lo que aquí llaman “la city”, lo fuimos enfrentando a pie. Así toca. Para registrar todo despacio, para permitir el asombro y el placer de mirar con detenimiento, con emoción.

Pero el deslumbramiento fue pasando. Como todo. Cambió con lentitud hacia la mirada crítica, hacia la comparación. “Aquí, esto; allá, aquello”. Somos bien distintos a los británicos pero la vida aquí le ayuda a uno a entender por qué somos así, por qué pertenecemos a la llamada cultura Occidental, pues no es un asunto de mera geografía. Y claro, también le deja en claro en cuántas cosas nos diferenciamos.

La etapa de la balanza

Así que llegó meses después la etapa de la balanza. En la que perdemos constantemente, desde el punto de vista de la organización social, de la presencia del Estado, de la educación y la cultura. Y otras cosas en las que no me voy a detener ahora.

Y la da a uno envidia y desazón. Porque en medio de semejante despelote en el que anda nuestro país –aunque aquí también haya crisis y muy severas- no parece haber una salida relativamente seria, consistente y rápida. Me refiero a que en una nación en guerra, donde las prioridades del gobierno se concentran ahí, la consolidación de la economía, la educación, la salud, la investigación, la vivienda, la cultura, en fin, todo aquello que define la vida individual y social, las soluciones vienen a paso de tortuga mientras la corrupción y el afán desmedido por el poder pescan en río revuelto.

Por fortuna, fuimos entendiendo que había que sacarle provecho a la estadía en esta ciudad. Conocerla mejor, recorrerla, visitar sus lugares representativos. Y por supuesto, ir a los eventos públicos gratuitos –aunque aquí la mayoría de cosas son pagando-, tomarse una cerveza en algunos de los cientos de pubs, conocer sus mercados, recorrer los almacenes “ícono”, comparar los barrios elegantes con los medios y los populares, caminar, preguntar, tomar café en tantos sitios agradables y comprar a veces papas fritas en McDonalds.

De Morden a Stockwell

Ya no sentimos temor ni nos da susto perdernos, porque todavía sucede. Esta ciudad no parece acabarse. Al principio, los primeros cinco meses, vivimos hacia el sur-occidente, a dos horas del centro. Hoy nos parece una barbaridad. Pero el afán de conseguir un cuarto relativamente cerca de la Universidad de Kingston y además acomodado a nuestro presupuesto, mas el desconocimiento de la ciudad entonces, nos “obligó” a quedarnos en Morden.

Después nos fuimos para Wandsworth, un sitio intermedio, a una hora del centro, de barrios hermosos de comienzos del siglo XX. Pero allí la convivencia fue difícil al final de los tres meses que alcanzamos a estar porque casi todos los inquilinos sentían ser los únicos en la casa. Los demás no existíamos.

Y hace tres meses largos estamos en Stockwell, al lado de Brixton, una zona movida, mezclada racialmente, con mala fama en ciertos sectores por asuntos de drogas, pero que nos ha parecido bien, sin riesgos de ninguna clase, y a escasa media hora del centro. Peggy y su marido Sean nos han hecho sentir bien y sus gatos ya se acostumbraron a nuestra presencia. Es más, los que son más caseros –pues la mayoría permanecen en el patio- nos buscan para que los consintamos.

Turismo endiablado

Londres es una ciudad de un turismo endiablado para nosotros. Siempre, haga sol, llueva o truene –y aquí truena muy poco, la verdad- hay gentes de todo el mundo en las calles del centro, las más turísticas pues son las más relacionadas con la historia, con las artes, con el comercio y con los hoteles y restaurantes. Dicen que se hablan aquí alrededor de 200 idiomas. ¡Qué tal!

Da gusto ver que todo el mundo se toma fotos, que todos llevan cámaras digitales a la vista, portátiles en maletines marcados, joyas y relojes finos, y nadie se preocupa. No existe esa clase de ladrones. Da gusto ver (jajajaja) que todo el mundo se despista igual que nosotros antes, que consultan sus mapas, que preguntan en el inglés que pueden. Da gusto ver las caras diversas, las vestimentas, las actitudes, pero también el respeto de unos por los otros.

Un año que se ha ido rápido, a toda, y que nos ha deparado muchos momentos ricos y hasta hartos a veces, de los que con seguridad hablaremos algún día cercano.


viernes, 29 de agosto de 2008

Notícula - Museos venderán colecciones



El anuncio de que los museos deberán vender algunas de las colecciones que mantienen guardadas, tanto para comprar nuevas como para enfrentar sus crisis, ha causado malestar y polémica entre los directivos más de mil 500 de estas instituciones en el Reino Unido.

Algunos directivos arguyen que va contra la ética negociar así con las obras que en el fondo pertenecen a los donantes y a las comunidades: “A los benefactores no les gustará que un día cualquiera se vendan las obras que ellos aportaron”. Pero otros han ido más lejos y han procedido de acuerdo con la directiva de la Asociación, que dio el visto bueno a la venta de dos obras reconocidas, The Triumph of Love, de Edward Burne-Jones, y Jasmine, de Albert Moore, por 600 mil y 800 mil libras, respectivamente, “pues no hacían parte de las obras más cercanas al corazón de la Galería Watts, en Crompton.

Sir Roy Strong, ex director del famoso Museo Victoria y Alberto, en Londres, dijo “bienvenido el cambio”. Y Mark Taylor, director de la Asociación de Museos, aceptó que se guardan muchas colecciones de arte que el público no puede ver. “Magníficas colecciones se archivan puesto que se consideran sin interés”.

jueves, 7 de agosto de 2008

La comida donde Antonio





Esta sí fue una casualidad de la vida. De las buenas.
- Antonio es un español, chef recién retirado, con casi 20 años en Londres, que resultó convertido en personaje de un corto que Karl Elterwaag, compañero de Clau, realiza como trabajo final de su maestría en cine.
- Karl conoció a Antonio gracias a Daniel, un nigeriano que hace encuestas y que también fue reclutado como actor.
- Y nosotros conocimos a Antonio porque Clau hace la cámara de una parte de la película de su "classmate".
Así que cuando Antonio invitó a una comida (almuerzo) en su casa de Brixton, estábamos en la lista. Y de una vez nos anunció el menú:
- Sangría
- Tapas españolas de entrada: Langostinos, chorizo, queso manchego, jamón serrano y aceitunas.
- Paella, al estilo asturiano: con mariscos y pollo.
- Postre: torta helada con fresas.
- Vino espumoso catalán, de una edición especial.

Y aquello fue una delicia. Da hasta pena contar los detalles. La sangría estaba sabiamente equilibrada y fresca. Suave. Sin estridencias. Las tapas, impecables. Los langostinos enteros, sin pelar, el queso ni duro ni blando, cremoso. El chorizo y el jamón, "eavemaría".
Pero la paella se llevó, para mí, los elogios. Qué ricura de paella la que sirvió generosamente Antonio, con la ayuda de su esposa colombiana -de Medallo- Angélica.
Todavía creo tener en mi boca aquellos sabores. Todavía me parece sentirlos como una magia que me hizo feliz.

Carnaval del Pueblo



El domingo 3 de agosto se celebró en Londres el más grande festival latino de cada año, que llegó a su décima edición: el Carnaval del Pueblo.
Como resulta obvio, se pretende reunir a la comunidad de Latinoamérica en un parque para que tenga la oportunidad de festejar, de encontrarse, de comer algo de su tierra o de los vecinos, de comprar regalos típicos y de escuchar su música.
Lo rico fue que el Carnaval comenzó con un desfile nutrido y bulloso, en el que aparecían grupos representativos de las culturas latinas, unos más vibrantes que otros es cierto. Miles de personas los iban aplaudiendo, como si presintieran de una vez la fuerza de la reunión en el Burgess Park, en la zona de Elephant and Castle, a donde fueron llegando todos.
La llovizna no opacó la fiesta. La gente fue guiada con claridad hacia los diferentes espacios: el escenario principal, la zona brasileña, la zona de la nueva generación, la zona andina, la zona de la salsa, el punto de encuentro mexicano, la zona colombiana, la zona de los niños y la zona de juegos.
En cada sito había puntos de venta de artesanías y de comidas. Incluso se "colaron" algunos restaurantes hindúes, árabes y tais. Pero todo resultaba válido y oportuno. Vale decir que la comida mexicana, la colombiana y la peruana eran las más solicitadas. Las filas eran respetables. Pero también es necesario reconocer que muchos alimentos se quedaron en las intenciones. Es decir, parecían ser lo que por dentro no eran. Siempre pasa.
Las músicas, en cada zona, tenían su público enardecido. Pero no se peleaban la una con la otra. Y el escenario principal presentaba los espectáculos en vivo, siempre tratando de ofrecer lo propio, lo que hace vibrar, lo que eriza los vellos.
Música y llovizna. Almuerzo y llovizna. Vientos fuertes y fríos como de un otoño adelantado. Pero nadie se movía.
El Carnaval del Pueblo reunió a miles de personas. Unos dicen que 10 mil. Otros que 20 mil. Vaya uno a saber en semejante parque. Lo cierto es que muchos ingleses y habitantes de Londres provenientes de otras regiones, estaban allí curiosos y alegres, gozándose la tarde larga del verano frio que fue bajando al final un poco los ánimos.
Latinos por miles y miles en Londres. En el mismo punto. Uf!
...
Nota: Ni un café que valiera la pena en este Carnaval. Ni la sombra de la Federación de Cafeteros. Ni el rastro de la mula de Juan Valdez. En esta ciudad el café colombiano permanece escondido en algunos supermercados, y ya. Promoción? Mercadeo? Presencia? Penetración? Venta? Degustación? Cero.

Notícula - Crímenes con arma blanca



La noche del 6 de agosto un joven de 18 años cayó herido mortalmente cuando al salir de una tienda quedó entre el fuego cruzado de dos pandillas, en el sur de Londres. Era el 22 adolescente asesinado este año en Londres, el primero a bala. Los otros 21 fueron muertos a cuchillo.
La ciudad está conmocionada. Las gentes y las comunidades reclaman seguridad y tanto el primer ministro, Gordon Brown, como el alcalde, Boris Johnson, han autorizado a la policía medidas extraordinarias, como requisar sospechosos en plena calle, retenerlos sin más e interrogarlos. En el último mes han sido detenidas más de mil 500 personas, la mayoría menores de edad. Y ya fueron anunciados 30 nuevos grupos de la policía que se encargarán de vigilar los trenes, el "underground" y los buses.
Las pandillas hacen su fiesta en la ciudad y el ambiente de intolerancia se va volviendo denso y preocupante. La única ventaja es que las autoridades son eficientes e implacables. Pero ni eso parece atemorizar a los portadores de cuchillos, desde hace unas semanas considerados delincuentes por tan solo llevarlos.

domingo, 27 de julio de 2008

Afiches para conservar


La inauguración de Blisters on my Fingers estuvo chévere. El sitio, en el norte, es la sala de exposiciones y actividades variopintas de un grupo de artisas gráficos e impresores, ya reconocido. Es una especie de taller de mecánica viejo, que guarda detalles preciosos de su primera vocación, y que recoge un mobiliario alternativo que a veces logra salones de estar y a veces escenarios de fotografía y video. De hecho es todas esas cosas.
Allí fue donde mi sobrina Luisa expuso su afiche, junto con otros 34 grabadores seleccionados en una convocatoria por internet. Ella estaba radiante, claro. Satisfecha. Era la única latinoamericana.
Recorrimos despacio la muestra, observamos con detenimiento -hasta donde la gente dejaba- lo que más nos interesaba, tomamos fotos y nos bebimos muy despacio una cerveza polaca.
Ahí les dejo el link por si quieren ver todos los afiches: http://www.printclublondon.com/shop_blisters2.php

Banksy de un día



Banksy es el más famoso grafitero de Londres. Tiene prestigio internacional. Pero pocos lo han visto y menos lo conocen. Trabaja en horas insospechadas, en lugares que escoge con ojo de lince, con técnicas que le envidia más de un artista gráfico.
Se dice que es moreno, de complexión mediana, y siempre mantiene medio tapada la cabeza cuando pinta. Hace dos meses hizo parte de una muestra curiosa y contestataria en la zona de Waterloo, donde hubo desde grafitis hasta instalaciones, y recientemente parecía en receso. Hasta que esta semana apareció una obra suya, de cinco pies de alta, en un muro cercano a las oficinas de la alcaldía local de Wandsworth.
En el grafiti de Banksy se vía al famoso Hardy, de la conocida y vieja serie de películas de Laurel and Hardy, con su sombrero típico, sonriente, pero vestido con uniforme de la policía londinense y armado de tremendo fusil. La nota la publicó el periódico thelondonpaper en la página 5 del jueves pasado. La foto se las envió una lectora, Mary Taylor, quien les dijo que la había tomado por la mañana del miércoles y que por la noche ya no estaba. Podrán ver.

Por acusar gratis...



En cierta forma resulta frecuente en el UK que algunos periódicos sensacionalistas deban rectificar informaciones y pedir disculpas públicas a los ofendidos, por orden de los jueces. Incluso se dan casos en los que esos diarios deben pagar multas no al Estado sino a quienes han sido objeto de afirmaciones falsas y perjudiciales.
Pero lo que sí tiene preocupados a muchos de tales medios, y que de paso propicia múltiples debates en y alrededor de la prensa, es el de Max Mosley, presidente de la organización Fórmula 1, pues el News of the World lo acusó de ser un nazi, de promover tales valores y disfrazarse de militar alemán en sus juergas sadomasoquistas.
Un juez falló esta semana en favor de Mosley. El diario, del grupo al que pertenece The Times, deberá ofrecer disculpas al empresario y pagarle nada menos que 60 mil libras -unos 115 mil dólares- pues el juicio determinó que Mosley hacía diabluras en su vida personal, en espacios privados y con adultos capaces de decidir, y que de ninguna manera estaba promoviendo valores nazis. Y vienen otras demandas.
Así que The Times reflexionaba en su editorial del viernes sobre ello y llamaba a la cordura editorial, a la ética, a la necesidad clara de tener los respaldos indispensables antes de acusar a alguien.
¿Y entre nosotros?

martes, 8 de julio de 2008

Blisters on my Fingers


35 artistas
35 afiches en screen
35 ejemplares de cada uno
35 libras esterlinas su precio unitario.
Esta exposición, convocada por internet y seleccionada por expertos impresores y galeristas, se inaugura este viernes en Londres y estará abierta tres días.
Lo más interesante -para nosotros- es que Luisa Uribe Uribe, mi sobrina que realiza un MA en artes y diseño en la Universidad de Loughborough, fue una de las seleccionadas.
La exposición fue idea de Printclub y se llama, precisamente, "Blisters on my Fingers".
Entre los ya consagrados que hacen parte de los 35, están Pure Evil, Jon Burgerman Eine, Andrew Rae, Studio Oscar, Jenny Bowers, Steve Wilson , Jody Barton y Rosestalaard.
Detalles en www.printclublondon.com

jueves, 3 de julio de 2008

Nuevo cuarto en Brixton





Finalmente dimos con la casa de Peggy Dobbs, en Brixton, un sector de inmigrantes a media hora del centro.

Es una casa limpia, bien tenida, agradable. Ellos, la pareja Dobbs, viven en el “ground”, o sea lo que es para nosotros el primer piso. Y en el primer piso hay tres cuartos donde vivimos nosotros –los Uribe/Vásquez- y otros dos inquilinos. Uno inglés, que se llama Stewart, y otro, Richard, al parecer de Europa Oriental.

Hay tranquilidad, no se escuchan carros, pues estamos a unas cinco cuadras del sector movido, nos acomodamos en un cuarto que tiene ventana al jardín, donde hay matas bien cuidadas y flores diversas, y donde viven apaciblemente 6 gatos adultos. Porque adentro, en la sala de los dueños, juegan aún su infancia dos meninos de dos o tres meses que Peggy rescató de un sitio donde los maltrataban.

Los gatos no entran a los cuartos ni a los baños y están muy bien cuidados. Son lindos y consentidos y, como se imaginarán, ya se nos acercan casi todos y nos piden las caricias de rigor. Y a nosotros no nos tienen que rogar mucho.

Llevamos una semana donde Peggy y Sean. Bien queridos y respetuosos. Estamos amañados y aún nos damos golpes por ahí en las esquinas, contra los muebles, porque no tenemos el dominio del espacio todavía.

Aquí sí podremos esperarlos mejor. En serio.

Búsqueda frenética...


El último almuerzo en el jardín, con Luisa.

Anotamos en una libreta las direcciones de los opcionados y conseguimos las citas para ver los cuartos. El problema es que los mejores estaban en manos de intermediarios que cobran por mostrarlos, y que los otros quedaban en sitios lejos del centro, a mucho tiempo en bus, es decir, a más de hora y media.

Vimos de todo. Desde huecos sucios hasta espacios decentes pero pequeños, estrechos para dos. Incluso nos tocó ir a ver un cuarto con otros aspirantes, pues todos fuimos citados a la misma hora por el “landlord”. Subimos detrás de él –otro coreano- a un segundo piso en un edificio descuidado. “Desde el desayuno se sabe cómo va a ser el almuerzo” decían los mayores. El tipo tocó la puerta correspondiente en un apartamento pequeño y relleno de cuartos, es decir, sin sala ni comedor. Y el muchacho inquilino le contestaba desde adentro que no podría abrir. El coreano insistía e incluso trató de abrir la puerta con su llave. Pero el ocupante reveló que no abriría porque tenía compañía. Y todos soltamos la carcajada. El coreano parecía no entender e insistía. El inquilino añadió que estaba tratando de apurarse. Y más risas. Hasta que el muchacho medio abrió la puerta, sacó la cabeza, nos pidió disculpas y dijo que no le habían avisado. Obviamente, todos nos fuimos de allí en medio de risas maliciosas y maledicencias contra el coreano.

Se fue oscureciendo la casa

Floreció justo días antes de irnos de Wansworth. Sembrarlas fue un choque con Lee.


Hace ocho días cambiamos de cuarto por tercera vez.

Los trasteos son hartos cuando arrastran incertidumbres Y uno aquí, en esta ciudad y en esa materia, no está seguro nunca. La oferta es grande pero los precios son altos, extremos para las economías hogareñas del tercer mundo.

Nos fuimos aburriendo en la casa de Wandsworth sobre todo por la cantidad de gente y la presión sobre los baños. Diez personas para dos “toilets” y una ducha. Y por la actitud grosera de la pareja de japoneses, del par de polacos –todos en el

segundo piso con nosotros- y con ciertas actitudes mandonas del “landlord” o administrador de la casa, Lee, el coreano.

Eso coincidió con que Sabela, la amiga española, pensaba quedarse en Londres hasta diciembre. Incluso, con que otras estudiantes españolas, mas Andryo –el compañero indonesio- podrían sumarse a nosotros para buscar entre todos una casa. Esa fue la primera idea. Así tendríamos nuestras propias reglas.

Pero los planes se fueron desbaratando. Sabela se fue para Galicia porque se presentó a una convocatoria para trabajar como cooperante en Bolivia y quiere estar en casa este tiempo. Y sus amigas se dispersaron. Y Andryo no quería vivir muy hacia el centro. Le gusta cerca de la Uni, por Kingston. Así que, como le habíamos avisado a Lee que nos íbamos, nos tocó volver al plan inicial de buscar un nuevo cuarto, ya con pocos días disponibles.

viernes, 20 de junio de 2008

Hipotecas calientes



A pesar de que el gobierno de Brown no quiere aceptar de frente que la recesión es ya notoria en el Reino Unido, muchas familias -y no solo las grandes empresas- sufren las consecuencias.
Las hipotecas reventaron ya a muchos, pues el valor de las casas ha subido alrededor de 1.200 libras cada mes. Los avisos de arriendo y de venta de propiedades congestionan visualmente muchas calles, y la oferta, por consiguiente, es importante.
El problema tiene muchos ángulos. Primero, confiados en la fuerza de la economía más poderosa de Europa, los negociantes inmobiliarios y los bancos -con un gobierno como el de Blair que se hacía el de la oreja mocha- hicieron crecer exageradamente el valor de las propiedades. Pero todo ese andamiaje en parte se les ha venido encima. La otra parte del andamiaje ahoga a la gente.
Muchas familias no alcanzan a pagar sus hipotecas, entre otras porque están unidas a otro tipo de deudas. Como entre nosotros, el sistema económico de las familias promedio está montado sobre las deudas. Si la economía marcha en forma, todos tienen con qué pagar. Si hay recesión, como ahora, el servicio de la deuda se detiene y llega la crisis.
Se ha revelado, por ejemplo, que
- más de uno entre cada diez británicos ha tenido que prestar dinero para poder pagar la renta o la hipoteca en los últimos doce meses.
- tres de cada diez han tenido que mermar la compra de comida, y uno de cada once han suspendido la compra de nueva ropa para los hijos.
- uno de cada cuatro ha sufrido estrés severo o depresión, y
- uno entre doce ha revelado que el pago de los servicios e impuestos ha sido un problema.
Los expertos están preocupados por la situación, pues no solo se siente flaquear la economía doméstica en el país sino que se afecta peligrosamente la vida y la salud familiares.

Notícula - Servicio al cliente en serio


La cadena de supermercados Sainsbury's, una de las más poderosas y mejores del Reino Unido, tuvo ayer un problema técnico serio en su página web por lo que se vio obligada a suspender por un rato su servicio de atención al cliente a través de internet , es decir, diez mil pedidos quedaron en veremos mientras se corregía el problema.
La empresa anunció, tan pronto pudo, que haría llegar a sus clientes los pedidos cuanto antes y que le otorgaría a cada uno un "voucher" de 10 libras (unos 19 dólares) para retirar de los almacenes lo que quisiera, como recompensa.
Servicio al cliente, en serio.

Pintura sobre la plaza


Estaban las dos arrodilladas sobre el piso de bloques de cemento de la Plaza Trafalgar, en pleno centro de Londres, rayando con tizas de colores. De lejos se veía una especie de rectángulo llamativo que cada momento era tapado por los transeúntes, por lo que no resultaba posible captar el detalle. A medida que nos fuimos acercando se hizo clara la escena, la pintura que se borronaría al día siguiente con los pasos afanados de los turistas o con la fría humedad de cualquier llovizna. Esto fue lo que vimos.

miércoles, 4 de junio de 2008

Colombia, por ninguna parte


Colombia no se siente por aquí. Pasa de agache. No somos para los británicos más que el país de la guerra, de la coca y de los paracos. Y por ende, país de injusticias. Y aparecemos en las noticias cuando son malas de verdad o impactantes.
Cuando el señor presidente en ese afán insospechado envió catorce jefes paras a cárceles de Estados Unidos, todos creímos que nos darían espacios destacados en las primeras páginas, o en los titulares de los noticieros, pero nada. Ni una letra. Apenas en algunos periódicos, adentro, un parrafito. Y ya.
Y ahora que recién vino la selección colombiana de perdedores de fútbol, líneas esporádicas se escribieron, con michicatería. Sin embargo, entiendo que esos dos partidos no dieron para más.
La única noticia que ha sido destacada en primera y ha sido leída en todos los noticieros importantes, fue la confirmación de la muerte de Tirofijo. Claro. Era el guerrillo más viejo de la tierra y eso ya era para el record Guinnes, que nos gusta tanto.
...
Los unicos países latinoamericanos que suenan en el Reino Unido, por alguna razón, son México, Brasil, Argentina, Cuba, Perú y Venezuela. Y de este último país se habla a veces en Londres porque tiene un convenio con la Alcadía de la ciudad: gasolina venezolana barata a cambio de asesoría para Caracas sobre planeación urbana. De resto, somos una masa informe, selvática, atrasada, pobre, bien lejana y sin sentido. Porque los ingleses -y en general los europeos- no tienen la más mínima idea de quiénes somos, ni de dónde vivimos, ni de como somos, ni qué producimos aparte de problemas.
Uno ve aquí que esos países latinoamericanos mencionados se preocupan por estar en las agendas europeas, porque se hable de ellos, por hacer promoción de sus productos y de sus ventajas turísticas, sobre todo. Pero de Colombia, ni pio.
Envidia -de la buena- me dio ver este bus de Londres con tamaña publicidad de México rodando por media ciudad.
Nosotros esperamos en el cuarto de San Alejo.

Música de Brasil en el Barbican




El concierto era para celebrar los 50 años del Bossa Nova. Y fue en el Barbican, un teatro grande y hermoso, en el centro de Londres. Tuvo dos partes. Bossa clásico y Bossa de hoy -y el que viene-.
La primera mitad de la primera parte fue muy atractiva. La segunda mitad -de esta parte- más festiva pero sin mucho feeling. Comenzó Joyce en solitario y esa apertura nos calentó a todos después de una tarde de lluvias continuas. Escuchar a esta mujer y su guitarra, en una canción impresionante como es "Aguas de marzo", fue reconfortante. Luego la misma Joyce cantó con Dori Caymmi, el hijo de Dorival; vinieron enseguida Carlos Lyra, Roberto Menescal y Wanda Sá, todos veteranos.
La segunda parte fue más cálida e intensa. Comenzó un cantautor renombrado, Vinicius Cantuária, solo con su guitarra, al principio como tímido pero después lleno de talento. Y por turno intervinieron Celso Fonseca, Clara Moreno, Marcos Valle y por último, Joao Donato.
Esta música de Brasil en Londres sonaba como una revelación celestial.

martes, 27 de mayo de 2008

Champú...........

Las notas se publicaron en Medellín -Colombia-, en el periódico El Colombiano, el domingo 25 de mayo, pero tienen que ver con la estada de Clau y yo en Londres, con el cotidiano de la vida en esta ciudad, con nuestros planes y sueños. Por eso las coloco aquí tal cual, a manera de testimonio de lo que es posible, como un texto que da fe.

Ahora, es bueno aclarar que la periodista Carmen Alicia Gutiérrez escogió cuatro historias sobre colombianos que vivimos en Londres y escribió sobre ellas. La publicación se hizo a manera de nota diversa y compuesta, el mismo día.
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Londres, código postal de miles de colombianos
Expresiones de multiculturalidad y artísticas, dos de sus mayores atractivos.
Cinco colombianos comparten sus experiencias en la encantadora ciudad.
Estudiantes o trabajadores, Londres hospeda a extranjeros de todo el orbe.

Por Carmen Alicia Gutiérrez Remolina Londres, Inglaterra.

La cosmopolita Londres sorprende al forastero por la multiculturalidad que se respira y se goza en cada una de sus esquinas. Con la misma naturalidad con la que le abre las puertas al mundo seduce a miles de foráneos a vivir en ella. Muchos de nuestros compatriotas han emigrado a esta tierra persiguiendo un sueño, escribiendo en la historia de sus vidas un capítulo diferente y emocionante pero a punta de mucho esfuerzo. Cinco de ellos comparten sus experiencias y definen la ciudad que descubren con ojos de habitantes inmersos en su cultura. Coinciden en resaltar aspectos como el orden, el respeto a las normas y a las diferencias, así como en las positivas experiencias aprendidas en una capital cosmopolita.
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Carlos Uribe y Claudia Vásquez
"Esa compenetración que los hace complementarse y robarse las palabras es producto de haber compartido varios años de sus vidas en diferentes facetas: primero fueron profesor-alumna, después fueron esposos y hoy son compañeros de una apasionante experiencia en el exterior.

Trabajaron un año en equipo y a conciencia para que Claudia resultara beneficiaria de una beca Colfuturo justo en el momento en que Carlos se jubilaría de su trabajo de profesor de periodismo en la Universidad de Antioquia.

Mientras ella asiste a la Maestría en Cine (Film Making) en la Universidad de Kingston y disfruta haciendo realidad su sueño rodeada de estudiantes de Luxemburgo, India, Camerún, Finlandia, Noruega, Italia, España, Estados Unidos, Indonesia, Japón, Corea, Taiwán, China, Pakistán y Jordania, él disfruta del reposo que Londres le suscita para escribir a su propio ritmo.

Le da los toques finales al borrador de la novela 'Por mi culpa' y avanza en la siguiente novela que se propuso terminar antes de diciembre de este año. Además, plasma su experiencia en la ciudad en http://www.londonmyeye.blogspot.com/ y es autodidacta en el aprendizaje del idioma.

¿Qué es lo mejor que tiene Londres?

Carlos: "Su aire cosmopolita donde está todo el mundo representado, más que los países las culturas, aquí se hablan más de 300 idiomas. Lo otro es el valor que los británicos le dan a sus tradiciones y a la herencia que recibieron de sus antepasados".

Claudia: "Que todo el mundo se encuentra en esta ciudad, y la organización que tiene".

¿Qué no les gusta de Londres?

Claudia: "Así como es organizado es muy restrictivo. Hay una cámara a donde uno mire; he llegado a contar hasta 12 cámaras en un bus y eso me parece horrible y un poco exagerado".

Carlos: "El asunto de la plata es muy complicado para uno que viene de un país pobre".

¿Qué consejo les daría a los que piensan viajar a Londres?

Claudia: "Si vienen a estudiar inglés, estar bien enterados dónde van a vivir, porque es una inversión muy grande para nosotros".