domingo, 23 de marzo de 2008

Nuestro cuarto en Wandsworth


Nos lo tomamos con paciencia. Cambiar de cuarto ya no tenía que estar obligado por el afán, por la angustia de salir de un hotel que nos estaba comiendo el presupuesto.

No nos arrepentimos de haber estado en Morden. No. Fue una experiencia grata. Pero queríamos algo mejor, en lo posible equidistante de la universidad de Clau y del centro de la ciudad, pues allí están o suceden la mayoría de cosas que nos interesan.

Buscamos por un sector llamado Tooting. Nos llamaba la atención por la mezcla racial y cultural, por sus calles siempre en movimiento, por sus mercados de frutas y verduras y por sus restaurantes hindúes y árabes variados y sencillos. Pero lo que vimos por allí no nos gustó para nada. Un piso recién arreglado a precios imposibles y espacios de cárcel, y un cuarto en una casa que parecía, como decía mi madre, "la hora de llegada". De una desorden terrible. Cosas y polvo acumulados por todas partes. Hasta en el baño y la cocina.

Buscamos entonces por Putney, un sector que nos gustó desde siempre pero que era al parecer más caro. Hasta que nos dimos cuenta de que no. Tuvimos paciencia. Vimos los avisos en las tiendas -como una especie de mercadillos de urgencia- y llamamos por teléfono a hacer las citas. Varios cuatros estaban ya ocupados. Hasta que encontramos a Lee, un coreano, y su casa de alquiler, al lado de Putney, en un barrio hermoso llamado Wandsworth.

Una calle tranquila y espléndida nos tocó en suerte. Con una arquitectura de envidia y cerca de todo lo que necesitamos. Hasta de un centro comercial -regularete- mercado, cines, parque, pubs... Justo por 10 libras -como 40 mil- semanales más que en Morden.

Y aquí estamos. El cuarto es un poco más pequeño pero tiene dos escritorios y neverita incluida. En un segundo piso, encima del garaje que usa Lee para guardar chécheres, así que no le hacemos bulla a nadie. La casa es mejor, más amplia. La cocina es cómoda y el baño espacioso. Y además, con un patio precioso que esperamos disfrutar desde el primer día soleado de la primavera. Ya hasta sembré bulbos que han de retoñar en estos días y florecer en verano.

Desde aquí, a Clau le queda su universidad a unos 40 minutos. Y a los dos, el centro a una hora, más o menos. Y el Támesis a 15 minutos caminando y un paisaje de postal por todos lados, invitándonos a la calle.

Estamos felices en Wandsworth.



1 comentario:

Maritza Sánchez dijo...

Qué bonito! Se nota que es un excelente cambio!... Se ve precioso y muy acogedor. El patio rico como para un asadito o la lectura del medio día. Me alegra que les haya resultado bien la evolución. Un abrazo Profe!