

Ramsay sostiene que los británicos están cansados de la sofisticación en exceso y de los precios por las nubes, y quieren una cocina renovada y creativa, pero con los elementos consuetudinarios, que recoja la tradición y que no se exceda en malabares ni en costos.
"La gente quiere una cocina más accesible", dice Gordon, porque entre otras cosas comer bien no es sinónimo de pagos astronómicos. Ya nadie quiere tanta formalidad. Lo que se ofrezca ahora debe ser informal, casual, fácil. Y esto es lo que la mayoría de chefs están haciendo en el Reino Unido e incluso en muchos otros países.
Ramsay tiene restaurantes exitosos en Londres y otras ciudades del Reino Unido, en Nueva York y en París. Precisamente , algunos chefs franceses prestigiosos se preguntan cómo un inglés se atreve a abrir un restaurante en pleno corazón de París.
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