lunes, 3 de diciembre de 2007

La dictadura del tiempo

El tiempo rige la vida cotidiana. Eso por aquí es una verdad de perogrullo. Es decir, uno tiene que estar pendiente del bendito tiempo y de sus estados de ánimo. Porque cuando menos piensa las condiciones cambian y de pleno sol frío se pasa sin misericordia a total bóveda celeste encapotada, gris por todas partes, cerrada y también fría. O a un aguacero que aparece como fantasma.

La paradoja rica es que cuando hacen sol y viento, el resultado es frío sin contemplaciones. Las temperaturas en este país ahora están entre los 2 y los 9 grados, dependiendo de la hora del día, pero sobre todo de los vientos. Y cuando el firmamento está cubierto totalmente, tanto que no se permite la más mínima grieta de luz del sol, aunque haga viento resulta menos frío.

Ahora, a las 4 de la tarde comienza a oscurecer y a las 4:30 es de noche. Noche larga, a la que se aprende a sacarle partido a pesar del desconcierto de las primeras veces.

Otro fenómeno de maravilla son los vientos. La entidad encargada del estudio y de la previsión del estado del tiempo dijo que este fin de semana habría vientos fuertes, entre las 50 y las 70 millas por hora. Eso es bastante. Y los hubo, a ratos, por rachas. Hubo un muerto, varios heridos y daños surtidos. Los pinos y otros pocos árboles aún verdes se iban de lado y se sacudían con fuerza. Nadie estaba en la calle entonces. Vientos huracanados y chubascos repentinos, breves. Todo quedaba barrido y húmedo.

Ya se anunció que este invierno -porque para todo el mundo ha comenzado el invierno aunque la fecha oficial sea el 21 de diciembre- va a estar moderado. No habrá nieve -lástima- pero en su defecto tendremos vientos arrasadores y lloviznas que parecen volverse tempestades.


1 comentario:

Maritza Sánchez dijo...

Ja! El viento a esas velocidades me llevaría de viaje por los cielos sin ninguna contemplación... qué susto. Me gustaría presenciar eso del anochecer en plena tarde, debe ser muy loco. ¿Si es como una dictadura?, parece más bien una lección de la naturaleza. Bonitas las fotos, preciosas. Saludos a Claudia y abrazo navideño grande para los dos.