miércoles, 26 de septiembre de 2007

Londres…¡qué revoltura de sensaciones!

Primero, el vuelo.
Salimos cumplidos en un enorme Boeing de American. Y tuvimos la fortuna de que nos acomodaran en clase ejecutiva. Asientos de cuero, amplios, con descansapies, pantalla individual para cine, música programable con audífonos Bose, comidas y licores disponibles todo el tiempo. Y cena a la carta. Yo pedí raviolis con queso en salsa de tomates, y Clau pidió cordero en su salsa. Obviamente, ensalada, frutas, postre, vino francés Pinot Noir y champaña. Eso fue lo delicioso.
















Lo maluco fue que a la llegada nos tocó hacer una fila de más de dos horas en inmigración, pues todos los que procedíamos de países tropicales debíamos hacernos, o haber traído, una radiografía de tórax, para control de la tuberculosis. Nosotros éramos los únicos latinos allí. Los demás eran de Malasia, Myanmar, Tailandia…

Menos mal que a la salida no nos esculcaron nada.

Segundo, las tales maletas.
Lo otro fue el encarte con cuatro maletas que pesaban cada una un poco más de 25 kilos y dos morrales. Menos mal que Norelia –amiga de la mamá de Clau- nos esperaba en el aeropuerto y nos acompañó hasta el hostal de la YMCA, donde estaremos hasta el lunes. Ella se encargó de una, Clau de otra y yo de las dos restantes. Esas maletas en el “underground” o tren subterráneo, con cambio de estación y todo, más escalas eléctricas y de las otras, fueron una pesadez. Todo por teníamos que ahorrarnos un taxi que nos hubiera cobrado más de 50 libras (multiplicar por $ 4.100 pesos).

Tercero, la ciudad.
Obvio, salimos cuanto antes a dar una vuelta, después de pagar 280 libras por 7 días, con desayuno y cena, un precio bien barato aquí, y de instalarnos en una habitación pequeña, con dos camas –que no se pueden unir-, un clóset, una mesa-escritorio y un lavamanos. Los baños –limpios, por fortuna- son compartidos entre todos los huéspedes del piso.






















La ciudad, claro, se había dejado ver desde el avión y desde el tren, a ratos. Muy plana, muy verde, muy ordenada en sus zonas residenciales circundantes. Sin barrios de invasión, quiero decir.


Con su arquitectura particular, sus calles demarcadas y limpias, llena de autos nuevos, la mayoría europeos, de colores oscuros, finos, bellos casi todos. Y la gente, claro! Ciudad llena de contrastes por sus gentes. Los de aquí y los de todas las partes del mundo. De todos los colores, estaturas, pintas e idiomas. Una especie de Babel civilizada, vigilada con cámaras discretas (pero avisadas) en todas partes, ordenada y fría a ratos –de unos 10 a 20 grados en el día- llena de fuerza, y enorme. Ciudad hermosa y agradable, que ofrece cuanto se quiera.

Cuarto, las sensaciones.
Bien diversas por cierto. Una especie de desconcierto lo invade a uno a ratos. Sobre todo, creo, por la indefinición en cuanto a lugar de residencia permanente y en cuanto a un posible trabajo. Pero entiendo que es muy rápido aún como para tenerlos resueltos. Así que ese sentimiento pasa con rapidez.

Aparece entonces el deseo de aprovecharla, de sacarle partido a lo que ofrece, de conocerla, recorrerla, caminarla, observarla, aprehenderla. Estamos alojados en el sector de Wimbledon, hermoso y cachezudo, caro, aunque no el más, y sabemos llegar con facilidad ya, en bus de dos pisos, al sector de Kingston, donde queda la universidad de Clau, que tiene unos edificios viejos pero bien mantenidos en el centro de Kingston, como decir allá en Envigado o Sabaneta, y un campus nuevo tremendo, en una zona super exclusiva, de casonas de esas que uno ve en las películas.


Precisamente en el centro de Kingston, que es menos costoso, estamos buscando el cuarto donde nos acomodaremos, aunque hay mucha demanda por estos días, pues todos los estudiantes de afuera quieren vivir cerca.

………

Datos curiosos:


- Una simple llamada por teléfono público, local o nacional, vale 40 peniques (pence), o centavos, que equivalen a 1.600 pesos. Pero uno puede conversar hasta 20 minutos a un teléfono fijo.


- Un viaje en bus urbano, de los rojos de dos pisos, vale en la zona 1 libra si paga con una tarjeta especial, que se recarga. Si se paga en efectivo, vale 2 libras.


- Si uno monta en bus más de tres veces al día, y gasta 3 libras, los viajes restantes ese mismo día no se cobran.


- Un café negro, un café con leche, un capuchino, un espresso, un te, valen lo mismo. Desde £1.29. Les ahorro el cálculo: 5.200 pesos.


- Un jugo en frasco, una gaseosa mediana, una botellita de agua, valen a partir de 60p.


- Un periódico vale de £0.40 a £1.50. Pero hay muchos gratuitos.

4 comentarios:

Periodista dijo...

Caruri que alegría poder tenerte cerca por medio de tus historias. Qué rico saber que estás bien y que estás conociendo lugares tan bellos, y que rico conocerlos por medio de tus ojos. Por favor no descuides esta actividad de contarnos tus experiencias, eso nos hace sentir menos húerfanos. Te quiero mucho y desde acá te mando un abrazo interoceánico.

caruri dijo...

Gracias. Trataré de seguir con este compromiso, aunque a veces los tiempos disponibles cambian. Faltan aún las fotos.

Jenny Giraldo García dijo...

Profe! Qué emoción tan grande la que me da. Lo seguiré de cerca en esta nueva vida. Espero encontrar aquí muchas historioas londinenses. Enormes saludos y un gran abrazo.

David dijo...

Hola! Que bueno encontrar este blog, lo encontré mientras ojeaba en equinoxio. Yo llegué a londres hace 2 semanas apenas y quise tambien escribir un blog, pero en ingles, en aras de practicar el idioma tambien. Bueno en realidad es un tumblrblog, pero a veces el tiempo se me va en otras cosas :S. Seguiré pasando por aca, un saludo! :D